Un día verde

Terminan las clases y salgo a la calle. Al traspasar el umbral de la universidad una sensación extraña me recorre el cuerpo entero. Sin embargo ignoro el escalofrío y sigo andando. Dejo atrás el edificio de ladrillo rojo y me sumerjo en mis pensamientos. Estoy cansada, pero no tiene nada que ver con el estado físico, ni siquiera por el estudio.

Estoy cansada de poner una sonrisa cuando lo único que quiero es echarme a llorar. Cansada de responder con evasivas tranquilizadoras cada vez que alguien me pregunta si estoy bien. Simplemente no me apetece que los demás se den cuenta de que realmente algo me sucede. Supongo que el hecho de guardarme estas sensaciones para mi me producen una sensación de placer indescriptible, es la única satisfacción que tengo en un día como el de hoy, un día verde.

Veritas Veritae - un día verde

Llego a mi parada. Las puertas del tren se abren y bajo al andén. Salgo de la estación y me dirijo con parsimonia a la estación de autobuses. Me siento a esperar. Durante media hora permanezco con la mirada perdida y la mente en blanco. No pienso en nada porque no hay ningún pensamiento que cruce mi mente.

Por fin llega el autobús. Subo y me acomodo en la parte delantera. Automáticamente me pongo los auriculares y me dispongo a escuchar música. No sé qué es lo que me lleva a actuar de este modo. La verdad es que me duele la cabeza y en estos casos me limito a mirar por la ventana. Pero hoy es distinto, es un día verde. Así que subo el volumen.

Veritas Veritae - un día verde

Es uno de esos momentos en los quenecesito ser sádica conmigo misma. No tengo ganas de hablar o de reír. Simplemente prefiero evadirme a esos lugares a los que solo yo puedo acceder. Sitios en los que puedo dejar de ser yo misma para convertirme en aquella que preferiría ser.

Bajo en mi parada y el autobús se pierde en la distancia. Llego a una calle dónde hace un par de días todavía estaban podando los árboles. Ahora ha quedado preciosa. Es como si hubieran despejado el cielo. No hay nubes, así que me deleito con el maravilloso espectáculo de un cielo de otoño. Sigo mi camino sin prisas.

Una suave brisa me alborota el pelo. Cierro los ojos y disfruto del viento frío que azota mi cara. Entonces sonrío, ahora sí que vale la pena obsequiar al mundo con mi sonrisa. Me sale de forma inconsciente, pero la disfruto. ¿Porque preocuparse por cualquier cosa si existen momentos como esos?

Veritas Veritae - un día verde

Hoy es un día en el que las ganas de ser feliz desaparecen sin conocer la razón, se volatilizan. Es un día en el que el estado de ánimo oscila entre dos extremos. Es un día en el que cualquier pequeño detalle se hace perceptible a los ojos de la imaginación. Estoy a punto de llegar a casa y, fugazmente, se me ocurre que los días como hoy son verdes.

By: María Ros

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