Amistad

No es tarea fácil encontrar a alguien con quien compartir las penas y las alegrías. Pero resulta todavía más complicado desnudar el alma ante una persona que estimas cuando se halla lejos.

Porque las risas no suenan igual por email, ni tampoco las ironías tienen el mismo efecto que se espera de ellas, ni siquiera las cosas cotidianas pueden contarse de igual forma. Se pierden los gestos, la entonación de la voz, las miradas significativas e incluso la postura del cuerpo. La comunicación se queda a medias.

Veritas Veritae - Amistad

Pero la vida sigue, evoluciona, uno crece, cambia. Vale la pena mantener el contacto con quien apreciamos. El esfuerzo de intentarlo sale a cuenta. Pero hay que ser extremadamente cuidadoso pues no se puede mantener el contacto de la forma habitual. Los detalles son fundamentales, hay que dar en el clavo, llamar cuando sea necesario, estar allí cuando a una la necesiten y hacer el esfuerzo de contar las novedades periódicamente.

Porque cuando se vuelve a producir el encuentro, los abrazos son sinceros, la emoción de la voz es real y la conversación acelerada provoca las carcajadas más dulces. Todo resulta “nuevo” otra vez y esa sensación agridulce que se forma por la distancia y que va creciendo en el pecho paulatinamente, desaparece al instante, pues no hay mejor sensación que la de confiar plenamente en alguien y ser correspondido con una gran sonrisa de complicidad.

By: María Ros

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