Déjala volar del nido

Existe en el universo de padres e hijas una verdad absoluta: los padres jamás van a aceptar, de buenas a primeras, al chico que su hija traiga a casa. Hay muchas circunstancias atenuantes que pueden alterar este ‘dogma de fe’, pero la realidad es la que es. Y los padres llevan siendo como son desde el inicio de los tiempos.

Están genéticamente programados para detestar a todo aquel que  ‘les roba a su niña’. Puede que no les guste porque ellos fueron exactamente ese muchacho un día y precisamente por eso saben cómo piensa y cómo actúa. Pero en virtud de esa experiencia han tenido toda una vida para educar a sus hijas y enseñarlas a manejar la situación.

Veritas Veritae - Déjala volar del nido

Hay algo en su interior, allá en las profundidades de su ser de alma paternal, que les impide por inercia aceptar al nuevo hombre que hay en la vida de sus hijas. Pero las ‘niñitas’ de la casa también quieren volar lejos y sentir el viento acariciando su cara y que la brisa de la libertad les ponga la piel de gallina.

Quieren desplegar sus alas y alejarse del nido para construir el suyo propio, de eso se trataba cuando las educabais. Se supone que las preparasteis para este día. Y ellas ya están listas y con ganas de emprender ese viaje. Pero su empeño en creer que todavía son niñas de cinco años con trenzas, que no saben atarse los cordones, las ha retenido en casa más de lo que tocaba.

Ellas no dejarán de quereros, pero ya es hora de que las permitáis tomar sus propias decisiones y de que no interfiráis en ellas. Si quieren consejo, lo pedirán. Por ahora solo quieren que lo aceptéis a él. Gracias.

Recordad que vosotros, a su misma edad, bebíais a escondidas de vuestros padres, tenias una moto hecha unos zorros en la que llevabais a las chicas y pisabais el acelerador cada vez que estabais con los amigos, subíais la música a todo volumen cuando no había adultos a la vista. Besabais a las chicas, flirteabais con descaro y sentíais las mismas ganas locas de pasároslo bien y hacer locuras que cualquier joven normal de este curioso mundo nuestro. Vosotros fuisteis él. Y mirad que bien habéis salido al final.

Veritas Veritae - Déjala volar del nido - Rebelde sin causa 1995

Dejad que los jóvenes disfruten de su juventud y confiad en los criterios y el buen juicio que habéis infundido en sus corazones. Dejad que sean ellas las que decidan a partir de ahora qué es lo que las hace felices. Porque las locuras, queridos padres, no siempre son temerarias o imprudentes como pensáis, a veces, son simplemente lo que nos mantiene vivos.

By: María Ros

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