Papel de calco

Son escasísimas las personas que  pueden llegar a comprender cualquier pensamiento, duda o preocupación mínimamente trascendente que tengas. Hay personas que pasan por tu vida y simplemente te traspasan el corazón como si fuera papel de calco.

Personas que te conocen tan bien que detectan aquella mirada perdida en el horizonte de la vida. Y aquel gesto prácticamente inadvertido de desesperación existencial, aquella frustración con el supuesto sentido de la vida camuflado en una ironía, un sarcasmo o una broma que nadie más sabe apreciar.

Lo cierto es que saber que tienes a quien acudir para desahogar tus penas existenciales y que vas a encontrar una voz crítica y amorosa que te ayude a salir de ese foso vital, no tiene precio. Saber que está ahí, que puedes contarle tus historias, tus pensamientos caóticos, los miedos que te asolan, las preocupaciones, los líos mentales, las paranoias, los dilemas morales…todo eso y más, hace que uno se sienta inmensamente aliviado y respire en paz.

Veritas Veritae - Papel de calco

No puede evitarlo y baja la guardia de ‘caja de seguridad con combinación de 9 dígitos’. E inconscientemente las palabras salen escopeteadas de los labios. Y antes de darse cuenta uno se encuentra confesando sus más íntimos pensamientos. Con gran dificultad intenta explicar lo que le pasa por dentro.

Resulta un precario intento de elocuencia dónde se descubre, abre su corazón y le deja entrever lo que tanto tiempo lleva atormentándole. Eso que, por miedo a sentir el amargo y frustrante sabor de la incomprensión, no ha querido contar nunca.

Y precisamente entonces, cuando espera con ansia, casi con pavor, la reacción inmediata de la otra persona, sube la mirada y encuentra la suya. Y le sonríe. Alivio. Solo puede pensar en eso. No hacen falta palabras ni ornamentos innecesarios. Se da cuenta de que, casi sin querer, han sellado un pacto sagrado que los unirá el resto de la vida. Porque ahora, al fin, conoce a su verdadero yo.

By: María Ros

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