¿Café? Mejor algo frío. Gracias.

Salgo del tren y mis pupilas sufren el repentino contraste de luz, así que por un momento me cuesta adaptarme. Me pongo las gafas de sol inmediatamente. Ya veo a José.

¿Café? Buf, hace demasiado calor para algo tan caliente. Coca-cola mejor, así fresquita.

Hablamos de una amiga en común. Estela es una chica simpática, divertida e inteligente. Pero no sé por qué, le asusta vivir. Vive atemorizada, con miedo a estar sola, con miedo a no saber qué hacer, con miedo a no importarle a nadie. Y en vez de hacerle frente a esos miedos, se aferra a un novio tras otro.

Unas gotas rebeldes resbalan por el vaso hasta llegar a la mesa. Dejan un círculo de agua fría en la superficie metálica que, distraída, voy esparciendo con los dedos.

Desde que la conozco ha tenido por lo menos tres novios. ¡Tres novios en tres años! Una locura. Basa su vida en la otra persona con tal de no encontrarse a sí misma. Y eso la ha llevado a dejar todo lo demás de lado. Este curso ha suspendido una barbaridad de asignaturas. Acepta sin más las prioridades de su pareja y las hace suyas, con lo cual abandona sus objetivos, sus metas en la vida. Y todo porque no sabe estar sola.

Veritas Veritae - Café, mejor algo frío. Gracias

Uno de esos cantantes callejeros se instala cerca de nuestra terraza y nos ameniza la conversación con su armónica. Qué delicia de melodía.

¿Es que no desea ser independiente y poder plantearse sus propias metas y alcanzar sus propios objetivos en la vida? Debe ser agotador vivir la vida de los demás. ¡Con lo que cuesta vivir la propia!

El concierto de armónica ha terminado. Lástima. Tras recoger unas pocas monedas, se va con la música a otra parte.

Llegamos a la misma conclusión: tarde o temprano Estela se verá en la encrucijada de decidir qué vida quiere vivir, la suya propia o la de otro para siempre. Y entonces ¿qué hará? Porque de su elección dependerá que sea esclava de su decisión el resto de su vida o que alcance la libertad de poder elegir su camino.

Ya es casi la hora de comer. La barriga empieza a protestar, así que nos levantamos. De camino seguimos hablando. Qué gustazo poder hablar de todo con una persona y no sentirte menospreciado o incómodo. Me alegra descubrir que puedo contar con él así. Y justo ahora se me marcha: qué injusta incoherencia.

By: María Ros

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Un pensamiento en “¿Café? Mejor algo frío. Gracias.

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