Nunca fue amor

Querido Tú,

No hace falta darte un nombre, porque eso te haría real, te convertiría en alguien, cuando en realidad no eres más que parte de mi subconsciente que lucha por salir de mi cabeza y tomar consistencia a través de las palabras. Y nada más importa.

Nunca te he querido. Nunca dejé que llegara esa oportunidad. No quería que pasara. ¿Por qué? Porque tú no eres mi futuro, tú eres el futuro de otra mujer, no sé de quién, pero no soy yo. Así que no te enfades conmigo, porque dejar que creciera el amor entre nosotros hubiera supuesto que ni tú ni yo hubiéramos estado disponibles ni receptivos para nuestros futuros amores, incluso quizás para los definitivos. Y eso sí que no.

A pesar de nuestra tempestuosa relación, que ha durado lo suyo, a pesar de que siempre íbamos y veníamos, que si tú sí pero yo no, ahora yo sí pero tú ya no, y todos nuestros enredos, que al final han quedado en nada, a pesar de todo eso, gracias. Porque esto me ha enseñado muchas cosas.

He aprendido a ser quien soy porque me gusto yo, no a los demás.

He aprendido que no debo cambiar para gustarte más.

Que si me quieres, me quieres como soy.

He aprendido a decir no cuando quería decir que no.

Y he aprendido a no dejar escapar a quien quiero solo por miedo a decirlo.

Y desde luego he aprendido a no obligarme a querer a nadie tan solo para no herir sus sentimientos. Duele, lo sé. Perdona.

Siempre hemos hecho equilibrios sobre una cuerda de trapecista. Tú me tendías la mano para que me fuera contigo y yo me empeñaba en seguir en la cuerda. Vuelve a sonar cruel. No es mi intención.

No es que tenga perfil suicida, solo que yo esperaba que fuera otro el que me tendiera esa mano, esperaba que fuera otro el que ocupara el puesto de mi príncipe azul. Y tú no desistías, estabas emperrado en desempeñar ese papel en mi vida. Naciste para ser caballero andante de una damisela en apuros, pero ni estoy en apuros ni eres mi príncipe. Así de simple.

Supongo que te rompí el corazón tantas veces o más de las que tú me lo rompiste a mí. Pero no voy a decirte que ‘te lo advertí’. Eso sí sería cruel. Solo te diré que de la vida, de todo, se aprende algo si quieres aprender algo. Y yo me llevo lo bueno de esto, que me ha costado lo mío averiguar qué era. Pero me lo llevo de todas formas.

Voy a terminar ya y a dejar que sigas con tu vida. Porque de eso trata esta carta, de que por fin puedo zanjar el asunto y ponerle punto final a nuestra tortuosa historia. Porque aunque nunca te quise, sí me importaste. Por eso llevo esto a cuestas aún. Y quiero que termine.

Quiero que termines. Quiero empezar un nuevo capítulo de mi historia dónde tú no aparezcas. Dónde seas tan solo una quimera de mi imaginación.

De subconsciente a subconsciente,

Yo

By: María Ros

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