Noche de Reyes

Qué emoción. No puedo dormir. Cierro los ojos. Imposible. Lo he intentado, de verdad. Pero ¿cómo espera alguien que duerma sabiendo lo que pasará esta noche? Igual ahora están abajo, en el salón. Agudizo el oído. Sería taaaan emocionante conocerlos.

Aunque Carlos me dijo que no existían. No puede ser, ¿quién trae los regalos cada año entonces? ¿Quién viaja desde Oriente? Y sobre todo, ¿quiénes son los que nos dan caramelos en la Cabalgata?

Me destapo y dejo la manta a un lado. No puedo hacer ruido o desaparecerán. Dejo la puerta abierta para cuando tenga que volver corriendo a la cama. Los pelos del brazo se me erizan de la emoción y empiezo a bajar los escalones.

carta reyes

Pisada. ¿Y si me oyen? Escalón. ¿Se irían? Pisada. ¿Pero dejarían los regalos aunque se fueran? Escalón. Tropiezo con mis propios pies, ¡qué susto! Espero que no hayan oído el ruido. He tenido la delicadeza de casi-caerme en silencio. Otro escalón. ¿Y si no me han traído el coche teledirigido? Un pie delante del otro. Espero que al menos el balón de futbol sí. Escalón. He sido un buen chico este año.

Casi puedo oírlos trajinando con paquetes. Es una decisión complicada. Prácticamente no me he peleado en el colegio. No iba a quedarme quieto mientras me pegaban. Con el enfado he pisado demasiado fuerte y el ruido puede que los haya alertado. Me paro y escucho. Sigue habiendo ruido ahí abajo.

Seguro que lo entienden, son Reyes ¡y son Magos! También fueron niños una vez, ¿no? Quizás los Reyes Magos nacen siendo Magos y Reyes. No sé, se lo preguntaré a papá. Sigo bajando. Además el otro día puse la mesa, mamá solo me lo dijo cuatro veces. Penúltimo peldaño. Y le dije a la abuela que la quería mucho. Último escalón.

Ahora ya nada me separa de la magia. Está en mis manos descubrirlo todo, destapar el misterio que tanta ilusión me hace. El único impedimento es una puerta de madera. Qué grande me parece de repente. Pongo la mano sobre el pomo. Dentro se oyen ruidos. Están ahí. Voy a abrir…

Carlos se lo inventó todo. Los Reyes sí existen, porque están ahora mismo en mi salón. Yo no he visto nada. He sido bueno y no he mirado. Los Reyes lo saben todo, así que no se llevarán mis regalos de vuelta, seguro.

Eso espero.

By: María Ros

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