Cuando llega

Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte. Leonardo Da Vinci

Para los que no se dieron cuenta que seguir luchando valía la pena y para aquellos que, por el contrario, ansiosos por seguir aprovechando hasta la última bocanada, no eligieron marchar.

Y desde lo más alto del peñasco mira hacia abajo y se siente vacío. El vértigo lo abruma, pero esta vez tan solo le dura un instante y luego lo invade una paz intensa. ¿Puede la paz ser intensa? Parecen conceptos contradictorios. Pero en estos momentos suele pasar: los sentidos se embotan, el cerebro funciona en automático y solo sientes.

Parece que el corazón vaya a salirse del cuerpo, se ensancha y te oprime los pulmones. No puedes respirar. Lo intentas. Coges una bocanada de aire y luchas por soltarlo. Lo consigues. Cierras los ojos. Duele. Pero no le importa. ¿Por qué iba a preocuparle algo tan nimio como respirar teniendo tan de cerca la oportunidad de acabar con todo?

Solo un paso, un pequeño movimiento al frente y nada volvería a ser lo mismo, de hecho, nada volvería a ser. Siente el suave rasgueo del césped bajo la planta del pie que levanta despacio, con parsimonia. Casi parece agradable. Con la extremidad en el aire un par de lágrimas rebeldes asoman por su rostro y resbalan hasta caer por la barbilla. Esas dos gotas de vida caen por el abismo.

veritas veritae - cuando llega

Retira el pie sin prisas y lo coloca dónde estaba. Vuelve la mirada dónde se han perdido sus lágrimas saladas. Ya deben haber tocado el suelo, inertes. Entregarse a los brazos de sus terribles pensamientos sería una derrota. Pero es tentador. Solo dejaría de existir. Y sería libre. ¡Qué incoherencia! Acabar con la propia libertad para ser libre. No, no tiene sentido. Pero es que nada lo tiene.

Lo sorprende un largo y cansado suspiro. Y de pronto se descubre agotado. Su cabeza está exhausta, su cuerpo ya no rinde, su raciocinio está más que harto. Harto de vivir, harto de tomar decisiones, harto de pensar, de creer, de confiar. Harto de existir.

Y de tan cansado, su mente ha entrado en shock y se ha planteado la peor de las atrocidades. Su cuerpo, débil, ya no resiste más. Se balancea. Nota la suave brisa fría de la madrugada en su pálida tez. Cierra los ojos e intenta respirar profundo. Quizás así, consiga echar sus penas. Y justo antes de cerrar los párpados aparece, allá en el horizonte, la cálida luz de un nuevo día.

By: María Ros

Anuncios

3 pensamientos en “Cuando llega

  1. Pingback: Si muero mañana | veritas veritae

  2. Pingback: Tú mi espartano | veritas veritae

  3. Pingback: Cerrar una etapa | veritasveritae

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s