La historia interminable

El deseo muere automáticamente cuando se logra: fenece al satisfacerse. El amor en cambio, es un eterno insatisfecho. José Ortega y Gasset

Me quiere, no me quiere. Ahora sí, ahora ya no. Primero yo, después ella, pero luego yo otra vez. Ahora tiene novia, ahora se aburre y me quiere otra vez. ¡¡¡AAAAAHHHH!!!

A menudo confundimos el deseo con las ganas de sentirnos amados. Y le ofrecemos nuestro corazón en bandeja al primer carroñero que pasa casi sin darnos cuenta. Así, embaucadas en un estado irracional de deseos, esperanzas y sentimientos, le seguimos el juego. Tenemos la absurda creencia de que esta vez será distinto, de que esta vez, al fin, seremos felices.

Y nos volvemos a llevar un chasco, cada vez ahonda un poco más ese dolor. Aunque nos prometamos que no caeremos nunca más, en nuestro fuero interno sabemos que no es verdad. Porque una palabra suya hace que nuestro raciocinio apriete el ‘off’ y que, en su defecto, manden el corazón y sus impulsos.

veritas veritae - la historia interminable

La herida se hace más profunda y cada vez que nos dejamos llevar, algo se nos clava en el alma y la va perforando. Y aunque no nos demos cuenta eso no se cura. Porque una herida así solo puede sanarla quién aprenda a amarnos de verdad.

Cuando queremos darnos cuenta de lo mal que estamos, de lo profundo que es ese foso que nosotras mismas hemos cavado, entonces corremos el riesgo de no querer salir de él. Porque es más fácil ser una víctima del amor, de la vida y de la desgracia, que tener las narices de decir basta.

Basta de auto-engañarnos.

Basta de fingir que solo nos merecemos a un cretino.

Basta de ir mendigando amor a cualquier rancio que solo quiera saciar su deseo.

Basta de confundir deseo con amor.

Basta de arrastrarnos como almas en pena por la vida.

Basta de esperar que los ladrones de corazón cambien y aprendan a querer.

Basta de esperar a un príncipe azul de cuento.

Basta de hundirnos en un foso.

Basta de victimismos. Basta.

Empecemos a darnos cuenta de que la vida es algo más que esperar a que nos quieran. Es hora de querernos a nosotros mismos y de ser felices con lo que tenemos. Empecemos a apreciar a los que ya nos quieren y a luchar por ser mejores cada día y ser merecedoras de un amor real. Mientras nuestra vida sigue su curso, esperaremos. ¿Qué no llega? Pues aprovechemos la vida intentando ser felices sin una pareja, ¿no? Vivamos la vida que tenemos, porque solo hay una.

By: María Ros

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3 pensamientos en “La historia interminable

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