Camaradas

Quizás nuestros veintes no son para encontrar al “hombre de los sueños”. Quizás se tratan de encontrar a nuestra mejor amiga, y el resto de los años podrían ser para encontrar al hombre que a nuestra mejor amiga, también. UPSOCL

A veces nos centramos tanto en encontrar al príncipe azul que creamos que sin él no vamos a ser felices. Pero las amigas pueden darnos mucho más de lo que podrá darnos un hombre.

1. Verdades como templos. Para regalarte el oído ya están los hombres. Ella siempre te dirá las verdades más amargas, las que necesitas oír. Incluso te pegará una torta para reaccionar si la necesitas.

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2. Peleas. Es como tu hermana y por eso discutís por todo. Hasta parecéis un matrimonio.


3. Disculpas. No hay enfado que dure mucho entre vosotras. Y al minuto de perdonaros ya ni recordáis qué os había molestado.


4. Carcajadas. Nadie te va a hacer reír tanto en las situaciones y en los momentos más inoportunos.

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5. Un hombro confortable. No te importará que te vea al natural: con un moño de ermitaña, llorando a moco tendido (literalmente), sin maquillar y hecha un desastre hundida en un foso de lamentos por algún desengaño amoroso. Es más, ella te traerá el pote de nocilla y una cuchara.


6. Las neveras más vacías. Entrará en tu casa y arrasará la cocina. Aunque tú haces lo mismo. Y te encanta.


7. Tonterías a destajo. Siempre será la que más vergüenza ajena te haga pasar, porque se os ocurren locuras en los lugares más inadecuados, normalmente en una calle concurrida.

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8. Es la más pesada de todas. Te hará rabiar hasta la saciedad con sus defectos que nunca corrige. Pero tú también los tienes, y bien gordos, y ella te los soporta sin ‘peros’.


9. Mano a mano. Cuando nadie más quiera salir, siempre puedes contar con ella para hacer un mano a mano e ir a bailar juntas. Acaban siendo las mejores noches.


10. Charlas hasta el amanecer. Nunca habrías pensado que hablar en el coche podría dar para tanto.


Son irremplazables y por eso hay que cuidarlas con especial cariño. Son nuestras hermanas, nuestras camaradas. Los amigos son la familia que uno escoge.

Nadie nos garantiza que tengamos un príncipe azul asignado, o que al encontrarlo sea para siempre. Una amiga en cambio siempre estará ahí, estemos gordas o flacas, seamos rubias o morenas, seamos más o menos inteligentes, hablemos por los codos o seamos más reservadas. Sin duda vale la pena luchar por ellas.

By: María Ros

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