Un beso traidor

El amor entendido como gimnasia entre gente desocupada no me interesa. Carlos Barral

Y de pronto, lo besa.

Un beso a traición, rápido e intenso, con toda la intención del mundo. Lo besa para que se quede a su lado, para que ceda a su voluntad, lo besa como un chantaje emocional puro y duro. A lo Judas.

Y le duele.

¿Por qué?

¿Qué sentido tiene besar? Es el resultado de un mero impulso físico, la instintiva respuesta a un estímulo también físico, ¿o qué? O es que acaso es un arma, ¿eh? No me lo creo. No me basta que sea solo eso. El solo es lo que me chirría. Porque entonces, ¿para qué? No haría falta poner el corazón en una relación, bastaría con besar, con tocar, con desear.

Y sin embargo, lo ha hecho. Lo ha besado a traición para conseguir lo que quiere.

Veritas Veritae - Un beso traidor

Con perspectiva, distancia y frialdad empresarial uno cae en la cuenta muy rápido de que un beso no debería darse así. Sería fácil ponerse romántico y dar argumentos a favor del amor y de los sentimientos por el otro y blablabla.

Pero es que un beso traidor sale casi sin querer, te despistas un segundo y ya lo has dado, no lo piensas, simplemente sucede. Sale impulsivo: lo das, surte el efecto deseado y ya está. Brota desde tus entrañas, recorre el cuerpo y casi lo escupes por los labios hacia el otro. Sin más. Y justo en ese instante, empieza a doler.

Sabe agridulce. Sabe triste. Y lo sabes, lo notas.

Das el beso y en seguida te arrepientes. No estás queriendo bien al otro, estás utilizando los besos como arma para manipular, para doblegar. ¿Qué tiene eso de amor?

Un beso es una caricia, un signo. Un beso es bello, precioso, es algo íntimo, es un universo paralelo creado por y para dos, exclusivamente. Un beso es elocuente, un beso lo encierra todo, es el principio y el fin de un círculo que lleva a los amantes el uno hacia el otro.

Un beso es una prueba de que ese amor intangible, eso de lo que todos los poetas, escritores y artistas han hablado durante siglos, eso que todo el mundo trata de entender y descifrar, eso, el amor, es real.

Y precisamente por eso, un beso no debería darse a traición.

 By: María Ros

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